A- Autismo
B-Blasfemia
C-Confianza
D-Diario
E-Engaño
F-Futuro
G-Gratitud
H-Hechos
I-Incomprensión
J-Jerarquía
K-Kiosco
L-Lealtad
M-Matemáticas
N-Normas
O-Omisión
P-Probabilidad
R-Roedor
S-Silencio
T-Tristeza
U-Universidad
V-Verdad
W-Whisky
X-Xenófobo
dilluns, 11 de gener del 2010
Comienzo de la imaginación
Pasaban siete minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba en mitad del jardín de la casa de la señora Shears. La casa era un edificio de estilo clásico con toques modernistas. La puerta era grande, con el pomo de oro. En el recibidor, había una lámpara que colgaba del techo, que a todas horas emitía una potente luz. Al pasar el recibidor, quedaba la sala más grande de la casa, el gran salón, decorado con muchos cuadros, sofás y una gran butaca con una lámpara de pie, idóneo para leer. En el segundo piso estaban las habitaciones, y en una de ellas la señora Shears.
El silencio reinaba en la casa hasta que un estruendo lo rompió. El perro salió corriendo, y la señora Shears despertó sobresaltada, de un profundo sueño. Se levantó de un revuelo y se asomó a la ventana. Una silueta dibujada con los bordes difuminados a causa de la densa niebla se dibujaba a lo lejos. La señora Shears se puso su bata y bajó al primer piso. No veía a nada ni a nadie. El estruendo se repitió, esta vez más fuerte. Asustada fue a por el teléfono, pero unos golpes provinente de la puerta principal la cortaron. Entró en un estado de shock, sin saber que hacer. Miró por la rejilla del lado de la puerta e identificó a la sombra. Era el padre de Cristopher.
-DIOS! Casi me mata del susto! Que querrá ahora este hombre- murmuró.
El silencio reinaba en la casa hasta que un estruendo lo rompió. El perro salió corriendo, y la señora Shears despertó sobresaltada, de un profundo sueño. Se levantó de un revuelo y se asomó a la ventana. Una silueta dibujada con los bordes difuminados a causa de la densa niebla se dibujaba a lo lejos. La señora Shears se puso su bata y bajó al primer piso. No veía a nada ni a nadie. El estruendo se repitió, esta vez más fuerte. Asustada fue a por el teléfono, pero unos golpes provinente de la puerta principal la cortaron. Entró en un estado de shock, sin saber que hacer. Miró por la rejilla del lado de la puerta e identificó a la sombra. Era el padre de Cristopher.
-DIOS! Casi me mata del susto! Que querrá ahora este hombre- murmuró.
Diez años después
-Sandy, ven aquí- dijo Cristopher
Inmediatamente un magnifico Golden retriever de color miel acudió a su llamada con gran entusiasmo.
-Aquí tienes.- Dijo llenando el plato del perro con unas deliciosas croquetas.
No pudo ni sacar la mano, cuando el perro empezó a comer. Le gustaban los perros porque siempre obedecían y sabes si están tristes o contentos, son leales y lógicos.
Cristopher ha madurado y guarda su navaja suiza en un cofre, pero un que sigue sin gustarle que le toquen. Ha aprendido nuevas técnicas para saber el estado de ánimo de las personas, como los movimientos de los micro músculos de la cara, o los gestos. Su memoria sigue intacta, y se acaba de sacar el título y un máster de matemáticas hace 2 años. Le gusta su vida aquí. Es profesor de matemáticas de su antigua escuela, un profesor para niños con tratos especiales. Junto con Shioban, han emprendido una iniciativa para personas con problemas. Intentan ayudar a los niños con autismo a entender el comportamiento de las personas.
Ahora sus padres son vecinos. La señora Shears se mudó, y su madre compró la casa con la ayuda del estado y de Cristopher, ya que se saca un dinero extra cada año con las olimpiadas matemáticas. Su madre, su padre y la señora Alexander quedan cada día para tomar un café a la tarde, cada uno con su pareja. Su padre está con una mujer que conoció en el trabajo, y su madre con una mujer que conoció en una fiesta.
A Cristopher le costo adaptarse, pero ahora los cambios ya forman parte de su rutina.
Inmediatamente un magnifico Golden retriever de color miel acudió a su llamada con gran entusiasmo.
-Aquí tienes.- Dijo llenando el plato del perro con unas deliciosas croquetas.
No pudo ni sacar la mano, cuando el perro empezó a comer. Le gustaban los perros porque siempre obedecían y sabes si están tristes o contentos, son leales y lógicos.
Cristopher ha madurado y guarda su navaja suiza en un cofre, pero un que sigue sin gustarle que le toquen. Ha aprendido nuevas técnicas para saber el estado de ánimo de las personas, como los movimientos de los micro músculos de la cara, o los gestos. Su memoria sigue intacta, y se acaba de sacar el título y un máster de matemáticas hace 2 años. Le gusta su vida aquí. Es profesor de matemáticas de su antigua escuela, un profesor para niños con tratos especiales. Junto con Shioban, han emprendido una iniciativa para personas con problemas. Intentan ayudar a los niños con autismo a entender el comportamiento de las personas.
Ahora sus padres son vecinos. La señora Shears se mudó, y su madre compró la casa con la ayuda del estado y de Cristopher, ya que se saca un dinero extra cada año con las olimpiadas matemáticas. Su madre, su padre y la señora Alexander quedan cada día para tomar un café a la tarde, cada uno con su pareja. Su padre está con una mujer que conoció en el trabajo, y su madre con una mujer que conoció en una fiesta.
A Cristopher le costo adaptarse, pero ahora los cambios ya forman parte de su rutina.
yo, autor
Nací en el año 1962 en la localidad de Northampton (Inglaterra). Estudié literatura inglesa en la Universidad Merton de Oxford, finalizando mis estudios en la Universidad de Edimburgo. Seducido por el universo literario, comencé a probar suerte como creador e ilustrador de varios libros infantiles y hasta me animé a lanzar un poemario, pero mi afán de incursionar en otros rubros vinculados al mundo de las letras me impulsó también a comprometerme con una actividad que, pese a mi perfil creativo, no guardaba relación con el ámbito editorial: la elaboración de guiones para series y películas de la pantalla chica.
Durante un período de tiempo, trabajé con personas aquejadas de deficiencias físicas y mentales, hecho que me valió para retratar el personaje protagonista de mi primera novela destinada al lector adulto, “El curioso incidente del perro a medianoche” (2004), un título de misterio protagonizado por un adolescente autista que fue recibido con alabanzas críticas y excelentes resultados comerciales.
Durante un período de tiempo, trabajé con personas aquejadas de deficiencias físicas y mentales, hecho que me valió para retratar el personaje protagonista de mi primera novela destinada al lector adulto, “El curioso incidente del perro a medianoche” (2004), un título de misterio protagonizado por un adolescente autista que fue recibido con alabanzas críticas y excelentes resultados comerciales.
miniresumen formato sms
Crstfer s 1 niño autsta. N sbe dstingr ls xpresions. Vive cn su pdre, la mdre se mrio hce uns añs. 1 dia s ncuentra al prro d la vcina muerto, i cmo le caisa bien lo abrzo. Pro la vcina lo ve i s piensa q lo a mtdo el. Llma a la plicia i le arrstan. N l clegio hay 1 prfe q le ayuda a hacer 1 diario, i dcide ncontrar kien mto al prro. Pro 1 dia, su pdre lo lee i le mnda q no lo scriba mas, i se lo sconde.
Pro crstfer, bscando por l armario d su pdre, ncuentra 1as crtas de su mdre, q le habia nviado mientrs staba spuestmnte muerta. Crstfer ata cbos i dcide irse a ver a su mdre. Nfaddo cn su pdre, se va a Lndres, cn su mdre. Su mdre sta csada cn el mrido d su vcina. Su mdre le acoje, pro su nvio no kiere. Se sparan, i se vuelvn a vivir a su antiguo pueblo. A crstfer se le muere la rta, i para rconciliarse, su pdre le compra un prro.
Pro crstfer, bscando por l armario d su pdre, ncuentra 1as crtas de su mdre, q le habia nviado mientrs staba spuestmnte muerta. Crstfer ata cbos i dcide irse a ver a su mdre. Nfaddo cn su pdre, se va a Lndres, cn su mdre. Su mdre sta csada cn el mrido d su vcina. Su mdre le acoje, pro su nvio no kiere. Se sparan, i se vuelvn a vivir a su antiguo pueblo. A crstfer se le muere la rta, i para rconciliarse, su pdre le compra un prro.
Descripciónde un sueño
Una de las cosas que más odio de “los días de cada día” es la brusquedad con que te despierta el relojito ese que pita. Le doy un tortazo, lo estampo contra la pared y me vuelvo a dormir.
Cuando me despierto, veo a mi padre con la vena del cuello hinchada, los ojos salidos i gritando. Me pongo muy nervioso. Adopto mi postura fetal y me balanceo. Así se callará.
Al cabo de 10 minutos, creo que ya se habrá relajado y levanto mi cabeza. No está. Me voy a la ducha y me visto. Pero al abrir la puerta del baño, me encuentro con nada, completamente blanco. Me fascina. Apoyo un pie en esa blancura, y, es sólido, me puedo mover por ahí. Me gusta. Estoy solo, siempre me ha gustado. Cojo un rotulador y empiezo a escribir todas las formulas matemáticas que se. Después de aproximadamente unas dos horas –ya que no llevo reloj- me duele la cabeza. Me estiro un rato a descansar repasando los numeros primos.
Cuando he dicho tantos que ya no se cual es el siguiente, me pongo a crear hipótesis matemáticas. De golpe me vienen ganas de correr, veo una puerta la abro.
Una de las cosas que más odio de “los días de cada día” es la brusquedad con que te despierta el relojito ese que pita. Esta vez, lo apago suavemente y me levanto.
Cuando me despierto, veo a mi padre con la vena del cuello hinchada, los ojos salidos i gritando. Me pongo muy nervioso. Adopto mi postura fetal y me balanceo. Así se callará.
Al cabo de 10 minutos, creo que ya se habrá relajado y levanto mi cabeza. No está. Me voy a la ducha y me visto. Pero al abrir la puerta del baño, me encuentro con nada, completamente blanco. Me fascina. Apoyo un pie en esa blancura, y, es sólido, me puedo mover por ahí. Me gusta. Estoy solo, siempre me ha gustado. Cojo un rotulador y empiezo a escribir todas las formulas matemáticas que se. Después de aproximadamente unas dos horas –ya que no llevo reloj- me duele la cabeza. Me estiro un rato a descansar repasando los numeros primos.
Cuando he dicho tantos que ya no se cual es el siguiente, me pongo a crear hipótesis matemáticas. De golpe me vienen ganas de correr, veo una puerta la abro.
Una de las cosas que más odio de “los días de cada día” es la brusquedad con que te despierta el relojito ese que pita. Esta vez, lo apago suavemente y me levanto.
Monólogo de la madre
Me siento culpable. Me pregunto como debe estar Cristopher. Como pude haberle echo esto. No se lo merece. Me preocupa porque le he escrito infinidad de cartas y sigue sin contestarme. Me perdonara algún día?
Lo peor es que no me atrevo a ir a verle, su padre no me lo permite. Normal, yo haría lo mismo. Después de lo que le hice a la familia. Cada noche pienso en como sería ahora la vida si no me hubiera ido, si no hubiera sido una cobarde. Me intento meter en la piel de ellos. Yo no lo perdonaría. Pienso en algún dia presentarme en casa y pedir perdón. Quiero que todo sea como antes. La casa, los amigos, Cristopher. Pero no, no me lo merezco, no al menos después de lo que les hice.
Mi vida en Londres es monótona. Cristopher le daba sentido a mi vida. Ahora en cambio, no se que hacer. Siento que cada día me voy apagando un poco más.
NECESITO verlo.
Lo peor es que no me atrevo a ir a verle, su padre no me lo permite. Normal, yo haría lo mismo. Después de lo que le hice a la familia. Cada noche pienso en como sería ahora la vida si no me hubiera ido, si no hubiera sido una cobarde. Me intento meter en la piel de ellos. Yo no lo perdonaría. Pienso en algún dia presentarme en casa y pedir perdón. Quiero que todo sea como antes. La casa, los amigos, Cristopher. Pero no, no me lo merezco, no al menos después de lo que les hice.
Mi vida en Londres es monótona. Cristopher le daba sentido a mi vida. Ahora en cambio, no se que hacer. Siento que cada día me voy apagando un poco más.
NECESITO verlo.
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